viernes, 4 de mayo de 2012

AMBOSELI, Territorio Salvaje


Situado al sur de Kenia, allá donde la figura del espectacular Kilimanjaro recortada sobre un cielo de intenso azul cobalto domina la gran llanura africana, el Parque Nacional de Amboseli es el reino de los elefantes y también el escenario de clásicas producciones de Hollywood.


Foto: M. Disdero at wikipedia.com

El parque nacional de Amboseli ofrece una de las imágenes más clásicas de Kenya, la enorme montaña del Kilimanjaro, con sus 5.985 m dominando la llanura como un dios poderoso gobernando el mundo desde su trono de plata. 

La enorme montaña africana sobre la que una vieja leyenda swahili aseguraba que albergaba a un dios terrible que paralizaba al que se acercaba a la cima, con lo que explicaban un fenómeno tan extraño por estas latitudes como el de la congelación, no se encuentra, sin embargo, en Amboseli.  De hecho, el Kilimanjaro ni siquiera está en Kenia sino en Tanzania, aunque es desde este parque desde donde luce más espectacular esta mole.

Otra característica de Amboseli son los remolinos de arena que se forman por sus paisajes resecos. Sin embargo, lo más significativo del parque, además de sus paisajes presididos por el Kilimanjaro, son sus grandes manadas de elefantes. Aunque Amboseli, el segundo parque más visitado de Kenia después del Mara a pesar de sólo contar con unos 400 km2, alberga también cebras, jirafas, búfalos, escasos rinocerontes y, por supuesto, leones, guepardos o leopardos que pueden subsistir gracias a que, a pesar de la aridez aparente, abundan las aguas subterráneas.

El territorio de Amboseli pertenece al país Maasai, la legendaria tribu guerrera de nómadas pastores que se alimentan de una mezcla de sangre y leche. Los Maasai continúan viviendo hoy como lo han hecho siempre en la reserva que rodea el parque, pastoreando sus rebaños y desplazando sus enseres en busca de los mejores pastos. A lo largo de sus migraciones, hoy restringidas, los Maasai construyen sus poblados, los llamados enkang' o más popularmente manyatta o emanyata, con palos de madera y estiércol de vaca. Con sus cuerpos esbeltos, sus rostros hieráticos y orgullosos, sus atuendos coloridos y sus cabellos trenzados y teñidos de rojo, los Maasai ofrecen una gran plasticidad para el fotógrafo, pero por tu propia seguridad nunca les retrates sin su permiso.







miércoles, 2 de mayo de 2012

BALI, Isla de la Eterna Sonrisa


Bali es de los lugares que parecen iguales al resto de las islas paradisiacas del océano Pacífico, pero cuando se conoce, se descubre que es uno de los lugares más bellos del mundo, en el que se podrían pasar años recorriendo sus arrozales cubiertos de templos y disfrutando de la calurosa acogida de los balineses.
La dulzura de la gente armoniza con la belleza de los paisajes interiores de una isla en la que hay mucho más que playas maravillosas y hoteles de fábula; por todo ello, pensamos que es la elección ideal para un viaje de Incentivo.

Autor: Denz zani

La isla es relativamente pequeña, 5.620 kilómetros cuadrados, y extremadamente variada, con playas gigantescas, una fértil llanura costera, montañas abruptas cubiertas por campos de arroz, volcanes agudos y selvas impenetrables donde aún vive el rinoceronte. Esta diversidad es fácil de abarcar desde la zona sur donde se ubican la mayoria de hoteles, en cómodas excursiones para ver los templos del divino monte Agung, subir al lago Batur y a Kintamani, o para escaparse al norte de la isla a bañarse en las solitarias playas de Lovina.

Las ciudades de los artistas y artesanos se agrupan en el este. Hay cientos de talleres en que se trabaja la seda, la madera, el algodón, la piedra, la cestería, la pintura al óleo, el oro o el bambú, con la aparente facilidad de un pueblo acostumbrado al trabajo paciente y a la expresión artística de su visión animista del mundo. Ubud, Mas, Batubulan y Celuk, entre otras, son un inmenso museo de artes populares. Y una tentación para hacer buenas compras.

Noche de luna llena en Bali. La brisa refresca el ambiente de un día caluroso y los cocoteros se perfilan sobre el agua en la que brilla la luna. La calma de la isla hinduísta perdida en el Indico se ve agitada por una procesión que recorre las calles del pueblo a los alegres acordes de la banda de música gamelán. Cientos de personas vestidas de brillantes colores se dirigen alegremente al templo, donde se celebra una fiesta coincidiendo con el plenilunio. Una estampa real, que se puede recrear perfectamente al detalle, para un grupo de incentivos.

No deja de asombrar la alegría y la paz que se respiran en Bali. La isla donde los campesinos son artistas y los artistas campesinos, donde mezclan arte y trabajo haciendo hermoso lo necesario e imprescindible lo bello. Esta armonía interior, unida al exotismo de la vegetación tropical y de la arquitectura oriental, hacen de Bali un paraíso en el más riguroso sentido de la palabra.

Bali, la isla más bella de mundo, en vuestras manos con Travel Xperience y Yellow Planet.

http://travel-xperience.com/